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miércoles, 25 de diciembre de 2019

Salud, amor y Sevilla FC

sevillafc.es

Dicen que estas fechas alimentan los sueños. Mi postura al respecto es escéptica. Nostálgica. También es habitual pensar que lo malo quedará atrás y que lo mejor está por llegar. Quizá nada cambie. O sí. Quién sabe. Nada está escrito. Por más que nos empeñemos en alcanzar venerables propósitos con el nuevo año. Pero el futuro siempre genera menos incertidumbre cuando tienes cerca a los tuyos -sirva esta entradilla para recordar a todos los sevillistas que empujan al Sevilla FC desde el tercer anillo del Ramón Sánchez-Pizjuán-. Es tiempo de hacer balance. De analizar. Pero también de mirar hacia adelante. ¿Adónde queremos ir? Porque el sevillismo siempre quiere más. Es insaciable. Y por esa ambición desmedida -a veces malentendida- regresó Monchi a su casa. Como si de un alumbramiento prematuro se tratara. Ni el más optimista lo esperaba tan pronto de vuelta. El mejor regalo. 

La ilusión se desbordó. Volvimos a respirar tranquilos. Estábamos en buenas manos. Monchi puso orden en el (relativo) caos. Empezó la casa por los cimientos y encendió la mecha de un nuevo Sevilla FC con señas identitarias propias de nuestra idiosincrasia. Un equipo que ha llegado a Navidad siendo el mejor de los mortales. Es un dato objetivo. Sin alardes, pero con una estructura férrea y sólida que aventura un halagüeño porvenir. Al menos, estable. Tanto que se produjo la tan ansiada paz social en la entidad. Qué casualidad, ¿verdad? Monchi, señoras y señores, es mucho más que un Director Deportivo. Mucho más. La pregunta, llegados a este punto, es: ¿está capacitado el Sevilla FC para luchar por esta Liga? Cuesta creer que sí. Existen precedentes recientes donde la realidad puso fin a nuestra imaginación con la entrada del nuevo año, pero, a la vez, es inevitable fantasear con qué sería de este equipo si tuviera un poquito más de gol. 

Recuerden: nada está escrito. Cuanto mayor sea la ambición, más doloroso será el golpe en caso de caer, pero sólo así seremos capaces de crecer. No hay otra manera. Quedan cinco meses por delante para consolidar un nuevo proyecto. Probablemente, este curso servirá para asentar las bases de un Sevilla FC más ambicioso. Hablar de paciencia es perder el tiempo, pero sería prudente contextualizar el proceso en el que nos hallamos. Se ha dado la vuelta casi completa a la plantilla, incluido entrenador (por cierto, que la "cabezonería" de Julen siga reinando). Dejamos atrás un año donde hemos perdido, entre otros, a Don Roberto Alés, figura indispensable para entender lo que somos hoy, y a José Antonio Reyes, embajador eterno del arte y el salero. Bandera de nuestra identidad. Capitán póstumo. Por ellos, por los que no están pero siguen presentes, por quienes os metieron este bendito veneno en las venas... Por todos ellos, brindemos y soñemos despiertos. ¿Y si lo mejor aún está por llegar? Salud, amor y Sevilla FC. 


Carlos Sánchez.
Twitter: @cmsanchezt

domingo, 26 de mayo de 2019

Por muchos fracasos más

sevillafc.es


Escuché decir a Woody Allen en una ocasión que "si no fallas de vez en cuando, es que no estás haciendo algo verdaderamente innovador". ¿Somos conscientes del crecimiento sostenido del Sevilla FC en los últimos quince años? ¿De lo difícil que resulta mantenerse entre los más grandes año tras año? Deberíamos acometer una profunda reflexión al respecto. Hemos normalizado la palabra fracaso hasta rozar la frivolidad. Son muchos los que han empleado este término para calificar la recién finalizada temporada del Sevilla FC. La decimoquinta de las últimas dieciséis en la que estaremos en Europa. Empieza a faltarnos espacio en ese mural del Viejo Continente donde marcamos con chinchetas todas las ciudades que hemos visitado. Quizá frustración por la oportunidad perdida. Entiendo, incluso, el sentimiento de decepción después de haber alcanzado la cima y, poco más tarde, caer cuesta abajo y sin frenos. Pero, ¿fracaso? ¿Acaso hemos olvidado el dolor de las lágrimas derramadas cuando descendimos a los infiernos? Quien ha vivido un descenso sabe que nada tiene que ver. Nunca perdamos el norte. Desde luego, si fracasar era esto, que me hagan hueco en este lugar hasta la muerte. 

Se ha convertido ya en un tópico, pero ha sido otro año complicado, en el que se han concatenado un buen puñado circunstancias: tres rondas previas en verano, un cambio de entrenador, lesiones de larga duración... y ahí seguimos. A pesar de las dificultades, con el rumbo enderezado. A velocidad de crucero. Con el capitán de San Fernando de nuevo al mando del barco. En las mejores manos. Y ni siquiera esto garantiza el éxito, mucho menos tocar plata, aunque para algunos ambas cuestiones estén ligadas. Eso es una locura. Se prevé revolución en una plantilla que ha mostrado evidentes carencias, pero que nos ha renovado el pasaporte para viajar por Europa un año más. Podrá saber a poco, pero el tiempo valorará en su justa medida la trayectoria del Sevilla FC. La cuestión es que, muy a menudo, confundimos la exigencia con la realidad, la ambición con la razón y la pretensión con la cordura. Hace veinte años vivir así era impensable. Y eso que el techo de este Club, probablemente, quede más alto aún. Ni en nuestros mejores sueños alcanzamos cotas como las que hemos logrado. Carecemos de perspectiva. ¿Qué es eso en el fútbol, verdad? Convendría recordar que olvidar de dónde venimos, podría suponer repetir, algún día, errores del pasado. Y entonces, sólo entonces, entenderemos la verdadera dimensión de la palabra fracaso. 

Se puede ser crítico con la involución en pocos meses de un equipo con 200 millones de presupuesto -el bajón en el rendimiento del equipo en la segunda vuelta copará horas de análisis y reflexión a los profesionales-, pero otorguemos el valor que corresponde a cada cosa y dictemos sentencia desde un punto de vista más amplio. Ya no se celebran las clasificaciones para Europa en la Puerta de Jerez, y hemos asumido como habitual llegar a una final cada breve espacio de tiempo. No nos engañemos: el gusanillo en el estómago ya no es igual. Es otra sensación. Diferente. Y eso significa mucho. Se ha esfumado ese hormigueo a cambio de sonrisas cómplices con los nuestros. De miradas henchidas de orgullo. De llamadas entre colegas como el que recuerda que el lunes toca volver a la rutina. Como Eindhoven, nada, pero hasta Turín llegamos a creer que los tiempos de plata ya nunca regresarían. Esa fue la clave: insistir. Persistir. Nunca desistir. A veces se necesita tiempo para reencontrarnos, para hacernos fuertes, para armarnos y presentarnos en el momento oportuno con los argumentos necesarios. Pero antes, se debe disfrutar del camino siempre que se pueda y aprender cuando se tuerza. Nadie puede asegurarnos que volvamos a disputar una final, o ni siquiera que estemos cerca de llegar, pero para poder ser hay que estar. Y el Sevilla FC estará. Como siempre últimamente. Mientras apila fracasos, claro...

Carlos Sánchez
Twitter: @cmsanchezt

lunes, 8 de enero de 2018

Que nadie les engañe

sevillafc.es

Nunca será un partido más. Que nadie les engañe. Ganar un derbi deja siempre un regusto diferente (sea cual sea el estatus de cada equipo en ese momento); perder duele como un hermano. Al fin y al cabo somos eso: hermanos. Que se lo digan a quienes osan nombrar a nuestro eterno rival desde otros lares. Somos eso también: eternos rivales. Por y para siempre. Cuando uno ríe, el otro llora. Nunca habrá paz para ambos. Una dualidad tan pasional e intensa como añorada cuando es bien entendida. Agotadora hasta la extenuación. Siempre quiero ganar al Betis. Hasta en sueños. Pero encajo la derrota cuando llega. Como cualquier sevillista de bien. Como cualquier bético de bien. Que nadie les engañe. Un ejemplo: mi primito. Bético, como su padre. El sábado, nada más finalizar el derbi, recibí una nota de voz: "Gracias, primo, otra vez os tocará a ustedes. Seguro que en el Benito Villamarín os toca". Tiene nueve años. Siempre que el Sevilla FC venció en ediciones anteriores, me felicitó. El primero. Bien sabe él a su temprana edad que los derbis son diferentes. Para bien y para mal. Siempre estorban. Consumen demasiadas energías. También al ganador. Enhorabuena al beticismo.  

Nunca será un partido más. Que nadie les engañe. El derbi condiciona y entorpece. Siempre. El ganador inocula una inyección de moral y el perdedor entra en un túnel donde la visibilidad se reduce hasta divisar una neblina gris. Casi negra. El ambiente se torna insoportable en la casa del derrotado. La presión mediática se recrudece, el margen de error se estrecha y las decisiones se precipitan. Caerán los fichajes en el Sevilla FC porque la bala de ofrecer cabezas a la afición ya se gastó. ¿Y después, qué? Perder un récord de imbatibilidad en tu estadio a manos de tu eterno rival es doloroso. Muy doloroso; alejarse del objetivo en la Liga con el mayor presupuesto en la historia del Club, mucho más. Pero sentir que una buena parte del sevillismo da por finiquitada la temporada... Ahí reside la mayor tristeza. Sin duda. Hemos llegado a un punto de difícil retorno en la presente temporada. Devolver la ilusión al sevillismo debería ser el primer propósito en un cuaderno con tachones en rojo plagado de necesidades. La llegada de nuevas incorporaciones puede ser la solución de urgencia, pero, como ocurrirá probablemente con Montella, estos movimientos adquieren normalmente un efecto efervescente. De más a menos. Que nadie les engañe. La cuestión es estructural.

Llegados al ecuador de la temporada, la sensación es que el Sevilla FC, más que mantenerse vivo en todas las competiciones, deambula a la espera de que un ciclón se cruce en su camino y arrase con su maltrecho esqueleto. Carente de columna vertebral, de un tipo, uno solo, que enseñe en el vestuario el significado de este escudo y explique que un derbi se gana con más atributos que talento; en búsqueda continua de una identidad como equipo -complicado mientras nadie asuma galones-, y con una alarmante falta de presencia y toma de decisiones por parte de los rectores de la entidad, ocultos entre cifras desorbitadas autoimpuestas. Maldito momento, pensarán... O no. Quien sabe si con 300.000 euros las penas son menos penas. Y mientras tanto, el sevillismo solo pide depurar responsabilidades. En el sueldo va la obligación. Los focos se ciernen sobre el césped, pero los verdaderos artífices de este despilfarro de recursos se sientan en el palco. Monchi servía de escudo; Óscar Arias no tiene quien dé la cara por él. ¿Para qué? Si probablemente será la próxima cabeza de turco. En sus manos está recobrar la ilusión del sevillismo. Todo o nada en un proyecto que puede llegar a su fin antes que el gol de Fabián. Acertar en los remiendos este enero se antoja fundamental para entusiasmar de nuevo a quienes de verdad trajeron fútbol, honor y gloria al Club: el sevillismo. Que nadie les engañe.

Carlos Sánchez
Twitter: @cmsanchezt








domingo, 12 de noviembre de 2017

Palop: "El gol de Donetsk simbolizó la casta y el coraje que caracterizan al sevillismo"

Sevilla530

15 de marzo de 2007. Donetsk. Minuto 93 de partido. El Sevilla FC, vigente campeón de la Copa de la UEFA, está a punto de caer eliminado en octavos de final a manos del Shakhtar. Entonces emerge la figura del mejor portero de la historia del Sevilla FC, reconocimiento incluso anterior a obrar un milagro solo al alcance de aquellos que reposan en el olimpo. Un gol ajeno a la casualidad, marcado con el alma de un equipo que encumbró al club al cénit del fútbol nacional y europeo. Es Andrés Palop, santo y seña del sevillismo, quien recibe a Sevilla530 en Valencia, su tierra natal, a la espera de un nuevo proyecto para continuar la carrera como entrenador que comenzó dos años atrás. Desde la distancia, reconoce que siente al Sevilla FC muy cerca, tanto que se le eriza la piel cuando recuerda que su imagen posa para la eternidad en la lona de Preferencia del Ramón Sánchez-Pizjuán, el lugar donde enseñó a tantos y tantos que la casta y el coraje son innegociables cuando te pones la camiseta del Sevilla FC. Con ustedes, el héroe de Glasgow. 


- Sevilla530: - Tu trayectoria deportiva dio un giro inesperado cuando llegaste a Sevilla con 32 años, después de jugar muy poco en el Valencia...

- Andrés Palop: - Llegó en el momento justo. Tengo que agradecerle mucho al Sevilla FC por acordarse de mí, porque, evidentemente, con 32 años, las posibilidades de desarrollar mi profesión eran cada vez más limitadas. Cuando me llamó Monchi se me abrió el mundo. Cogí las maletas sin pensarlo.

- ¿Que te llame un Director Deportivo como Monchi, que además fue portero, influyó en tu decisión? ¿Cómo fue aquella llamada? 

- Recuerdo que tuvimos un contacto previo. Una vez que fui a Sevilla a jugar con el Valencia y entrenamos en la Ciudad Deportiva del Sevilla FC, Monchi se presentó allí y me pidió los guantes para su hijo Alejandro. Aquel detalle me motivó porque me extrañó que se fijara en un portero como yo, que por aquel entonces jugaba poco. Y en 2005 me firmó. Me comentó que siempre me siguió, nos conocíamos desde su etapa como portero, y esperó a que pudiese salir del Valencia. Acerté de pleno. 

- ¿Fueron los mejores años de tu carrera deportiva?

- Valoro todo lo que me ha pasado en su justa medida. En Villarreal conseguí un ascenso a Primera. Fue como un título; después, en el Valencia, conseguimos títulos, dos finales de Champions League... Pero, evidentemente, en el Sevilla FC fue donde más disfruté. Vi al club crecer en todos los aspectos. Lo viví desde dentro y siendo capitán. Siento al Sevilla FC muy cerca. Como si fuera un canterano más. 

"En el Sevilla FC fue donde más disfruté. Vi al club crecer en todos los aspectos. Lo viví desde dentro y siendo capitán. Siento al Sevilla FC muy cerca. Como si fuera un canterano más"

- ¿Qué sientes al verte en la lona de preferencia del Sánchez-Pizjuán?

- Mucha gratitud al club por meterme en ese selecto grupo de jugadores que son historia del Sevilla FC. Estar ahí es un privilegio. Te contaré una anécdota. Yo llegué el año del Centenario, y, cada vez que enfilaba el vestuario, me fijaba en una placa que puso el club donde estaban los cien mejores jugadores del Sevilla FC hasta entonces. Siempre me quedaba mirándola y me iba directo a la letra P, pero mi nombre no estaba. Pensaba siempre '¡qué pena haber llegado un poco tarde!'. Me hubiera hecho mucha ilusión estar en ese lugar, y, entonces, desde el primer instante, lo convertí en un reto, en una motivación más. Imagínate ahora lo que siento al estar representado en la fachada del estadio. Lo conseguí. Se me pone la piel de gallina cuando pienso que mi trabajo me ha valido ese reconocimiento. 

"Se me pone la piel de gallina cuando pienso que mi trabajo me ha valido el reconocimiento de estar en la fachada del Sánchez-Pizjuán"

- ¿Te quedó alguna espinita? ¿Quizá aquella Liga de 2007...?

- Bueno, no puede considerarse una espinita. ¡Hubiéramos hecho un triplete! Éramos conscientes de la dificultad que entrañaba ganar una Liga. Cierto es que cuando ves que la pierdes de la manera que la perdimos, te derrumbas. Cuando acabó el partido de Mallorca rompí a llorar. No quise entrar al vestuario para que no me vieran mis compañeros. Habíamos tenido mucha presión durante toda la temporada. Fue de las pocas veces que lloré en el fútbol. Pero no, aquello no fue una espinita, sino un orgullo. Fue la mejor temporada del Sevilla FC. Sin embargo, sí tengo una espinita clavada con la Champions League: no habernos quitado ese peso de superar los octavos de final. Era el siguiente paso, estar entre los mejores. 

"Cuando acabó el partido de Mallorca rompí a llorar. No quise entrar al vestuario para que no me vieran mis compañeros. Habíamos tenido mucha presión. Fue de las pocas veces que lloré en el fútbol"

- Un día te escuché decir que entregarías todos los títulos que lograste con el Sevilla FC a cambio de que Antonio Puerta estuviera presente...

- Es que la vida está por encima de cualquier logro. Para nosotros Antonio era una persona llena de vitalidad. Tenía un futuro espectacular, un hijo en camino... Si pudiera volver atrás, lo cambiaría todo porque estuviera entre nosotros. A todos nos llega nuestra hora, pero no fue justo. No era su momento. Lo pasamos muy mal. Fuimos a Grecia a jugar la previa de la Champions y estuvimos dos días sin parar de llorar. Cuando pasan estas cosas, uno se da cuenta de lo que es realmente la vida... 

- ¿Os devolvió a la realidad?  

- Yo me considero un futbolista atípico. Hablo por mí. A mí la vida me dio la oportunidad de ser futbolista por tener un talento puntual, pero nunca he cambiado mis hábitos. No tuve que esperar a que pasara una desgracia de tal magnitud para valorar ciertas cosas. Mi familia ha sido muy humilde toda la vida: mis hermanos siguen trabajando en el campo, mis padres han luchado muchísimo para sacarnos adelante, y yo intenté aprovechar la oportunidad que se me dio de ser futbolista profesional, pero nunca me aislé de la realidad. El entorno es lo más importante para un jugador de fútbol. Tengo mi mujer desde los 17 años, mis hijos, y una forma de actuar que creo que ha sido la ideal para ser la misma persona una vez dejé el fútbol. Yo, personalmente, nunca he vivido en una burbuja. Me he amoldado de forma natural a la vida que puede llevar cualquier persona.  

- Fuiste capitán del Sevilla FC. ¿Qué debe saber todo futbolista que se pone esta camiseta? 

- Tuve la suerte de tener maestros como Pablo Alfaro, Javi Navarro, Martí, David... Capitanes que vivieron una época dura del Sevilla FC, en la cual tuvieron que lidiar con situaciones difíciles. Aprendí muchísimo de ellos. Cuando me tocó ser capitán fue una gran responsabilidad. Intenté transmitir a la gente nueva los valores del club: un Sevilla FC de casta y coraje. Busqué que adquirieran un sentimiento de pertenencia. Si consigues esto, todo funciona mejor. Además, al estar siempre tan cerca de los aficionados, me hacían llegar sus inquietudes e intentaba trasladarlo al vestuario. 
"Como capitán, tuve la suerte de tener maestros como Pablo Alfaro, Javi Navarro, Martí, David... Intenté transmitir a la gente nueva los valores del club: un Sevilla FC de casta y coraje"

- ¿Hasta qué punto influye el aliento del sevillismo en los éxitos del club? 

- ¡Es el motor! Para mí, personalmente, es el motor del Sevilla FC. Y creo que todos mis compañeros pensarán igual. Cuando funcionaba la grada, el equipo se sentía fuerte. También viví años en los que hubo problemas con la grada, y lo notamos muchísimo. El estadio parecía otro distinto. Los propios futbolistas nos dirigimos al club para que se arreglara la situación. Necesitábamos a nuestra gente. 
"El sevillismo es el motor del club. Cuando funcionaba la grada, el equipo se sentía fuerte. Necesitábamos a nuestra gente"

- ¿Te gustaría entrenar algún día al Sevilla FC?

- Yo creo en los procesos. En el crecimiento personal. Como jugador pasé por todas etapas, y ahora pienso exactamente igual como entrenador. Creo que hay que experimentar y pasar por todas las etapas para llegar algún día a aspirar a lo máximo. Evidentemente, claro que me gustaría entrenar al Sevilla FC, pero entiendo que tengo que estar preparado para poder desarrollar ese trabajo a ese nivel de exigencia. Todos no podemos entrenar al Sevilla FC. El club está ahora mismo en una dinámica muy importante, pero tengo esa ilusión, sí. 

"Evidentemente, claro que me gustaría entrenar al Sevilla FC, pero entiendo que tengo que estar preparado para poder desarrollar ese trabajo a ese nivel de exigencia. Todos no podemos entrenar al Sevilla FC. Creo en los procesos. En el crecimiento personal"

- Viajemos a Eindhoven. ¿Qué crees que hubiese ocurrido si no le haces esa parada a Viduka?

- Que hubiéramos ganado igualmente. Te lo digo sinceramente. Hubiese supuesto un golpe de efecto para ellos, sí... era el empate a uno, pero teníamos mucha confianza. Hubiésemos metido otros tres. Seguro. Tengo la total certeza de que hubiéramos sacado el partido adelante igualmente. 

- Eindhoven o Glasgow. ¿Cuál fue la mejor noche de tu vida deportiva?

- El título que recuerdo con más cariño es la Copa de la UEFA de Eindhoven. No hay comparación. Mi primera vez dentro del terreno de juego. Queda marcado. A nivel personal, la satisfacción por el partido que hice en Glasgow es inigualable. Tuve una actuación muy completa en todos los aspectos. Desde paradas importantes a darle una asistencia con la mano a Adriano... y, por supuesto, esos tres penaltis parados. 

- Aquella tanda de penaltis donde te vestiste de santo...

- Y eso que me falló lo más importante. Nunca había visto tirar un penalti ni a Jonatas ni a Torrejón. A Luis García, sí. Sabía que se lo iba a parar. Estaba seguro. Sabía dónde me lo iba a tirar. Cuando se acercaba a mí, pensé: 'Te lo voy a parar'. Cuando yo notaba esa sensación, no fallaba. Los otros dos fueron un compendio de intuición, momento de forma y confianza. Cuando se dirigían hacia mí, sin tener información previa, los analicé. Por ejemplo, Jonatas. Tenía mucha calidad. Entonces pensé que utilizaría el interior. Su golpeo natural, con derecha, era a mi izquierda. No había otra; con Torrejón, pensé que era defensa central, que era un momento delicado y que iba a asegurar... Esa capacidad de análisis me ayudó para acertar. 


Instante de la parada a Torrejón que dio la Copa de la UEFA al Sevilla FC

- ¿Como en Donetsk? 

- Cuando acababa los entrenamientos, me quedaba muchas veces a rematar centros de compañeros que se quedaban para practicarlos. Me gustaba experimentar la sensación de rematar en vez de parar. Por supuesto, no era una tarea de trabajo específica para mí, pero me gustaba. Quizá por eso rematé de forma tan certera. Cuando venía el balón hacia mí no me podía creer que me llegara. La pelota vino frontal y tuve que hacer el gesto para rematar a portería. Por suerte, salió perfecto. No podíamos caer de esa manera, éramos los vigentes campeones de la competición. Ese gol simbolizó, una vez más, la casta y el coraje que caracterizan al sevillismo.

"No podíamos caer de esa manera contra el Shakhtar. Éramos los vigentes campeones. Mi gol simbolizó, una vez más, la casta y el coraje que caracterizan al sevillismo"

- ¿Qué cualidades ves en Sergio Rico y David Soria? ¿Son dignos sucesores?

- Me parece que la característica más importante que reúnen ambos es su personalidad. Hay que recordar que tienen menos de veinticinco años, y no es fácil esa situación porque estamos hablando de un Sevilla FC con unas aspiraciones muy exigentes. Han sabido aguantar un ritmo de competición altísimo. Cierto es que todavía tienen mucho margen de mejora. Me consta que van a seguir creciendo por lo que hablo con Sergio Rico, al que conozco de entrenar con nosotros en mis últimos años en el club, y que, además, me ha pedido algún que otro consejo. En definitiva, les veo bastante completos en todas las facetas del juego, pero creo que con la humildad que irradian van a seguir creciendo aún más. Me siento orgulloso de ellos. La portería del Sevilla está muy bien defendida. No tengo dudas.

"Me parece que la característica más importante que reúnen Sergio Rico y David Soria es su personalidad. Me siento orgulloso de ellos"

- ¿Qué sensaciones te transmite este Sevilla FC?

- Es cierto que pensaba que el equipo iba a asimilar más pronto la idea de Berizzo, porque quizá el cambio radical de estilo se dio con Sampaoli y, al contrario de lo esperado, se asimiló rápido ese giro. En cuanto a resultados, creo que se han firmado buenos números dejando a un lado esa semana negra que vivió el equipo. Es verdad que al Sevilla FC le está costando encontrar las sensaciones, pero, sinceramente, estoy totalmente convencido de que este equipo, en el momento de que coja el punto a la idea del entrenador, va a ir a más. Seguro. Porque además me gusta mucho la idea de juego que pretende y propone Berizzo.

- Hablando de idea de juego, hay cierta parte del sevillismo que considera que el Sevilla FC debería regresar al estilo que proponía Juande Ramos...

- Mira, el año pasado pensé que esa idea de que el balón fuera para atrás tantas veces como fuera necesario no iba a encajar porque la gente se pondría nerviosa. Al sevillismo generalmente le gusta que el balón, una vez sale de la defensa, vaya para adelante sin retorno, pero me he dado cuenta de que al final el aficionado se adapta a cualquier propuesta si en ella va implícita los valores que se le presuponen al sevillismo: hambre, entrega... Si eres un equipo conformista, el sevillista se cabrea. El mejor ejemplo es la doble versión del Sevilla FC en el Camp Nou. El Sevilla FC puede caer, pero sin perder sus valores, como en la segunda parte de ese encuentro. Hay que incidir, más que en los resultados, en la actitud y en los valores, y darle continuidad a la idea de juego. A ver dónde nos lleva...

- ¿Entonces crees en Berizzo?

- A mí me gusta muchísimo porque es un entrenador que transmite humildad y trabajo. Tiene todo mi apoyo. A la larga nos daremos cuenta de que el Sevilla FC acertó al contratarle. Él sabe lo que significa este club y la exigencia que tiene este Sevilla FC. Lo sabe. Hay que apoyarle. Es un tipo con mucha experiencia en el fútbol. Ha sido internacional con Argentina. Hay que darle continuidad. Y, además, es un entrenador que sufre en la derrota, eso es importantísimo...

"Me gusta muchísimo Berizzo. Transmite humildad y trabajo. A la larga nos daremos cuenta de que el Sevilla FC acertó. Hay que darle continuidad. Sufre en la derrota, y eso es importantísimo..."

Carlos Sánchez 
twitter: @cmsanchezt


























miércoles, 4 de octubre de 2017

Escudé: "En los minutos previos contra el Schalke 04, teníamos una sensación de invencibilidad que jamás volví a sentir"

sevilla530.com

Echen la vista atrás por un instante. Retrocedan en el tiempo hasta rememorar al que para muchos fue el mejor Sevilla FC de la historia. Aquel equipo que nos devolvió las primaveras y saldó la deuda con nuestros abuelos. Un conjunto de futbolistas con un hambre voraz, que sació nuestros agrietados corazones a golpe de títulos e innumerables noches para el recuerdo. Allí estaba Julien Escudé, el último en subirse, en enero de 2006, al barco que nos transportó a Eindhoven cuatro meses después. Ahora, involucrado de lleno en un proyecto hostelero familiar, nos abre las puertas del primer restaurante que abrió junto a su mujer en Madrid: SQD (calle Villanueva, 2), al que recientemente se ha sumado el BB Bistrot. Un tipo elegante en las distancias cortas, como cada vez que pisaba el césped del Sánchez-Pizjuán, que nos cuenta cómo fue su etapa en el Sevilla FC y cómo se enamoró de Sevilla para siempre.  

- Pregunta: - ¿Qué es más complicado, gestionar un restaurante o defender a algunos de los mejores delanteros del mundo?

- Respuesta: - Ambas cosas son complicadas. Encontrarte con los mejores delanteros del planeta conlleva un gran esfuerzo. Ahora, he comenzado una nueva vida en el mundo de la hostelería con mi mujer. Es también difícil hacerse un hueco. Se puede decir que antes trabajaba más las piernas y ahora el cerebro. 

- ¿Tenías claro cuando estabas en activo que querías apartarte del mundo del fútbol cuando te retiraras? 

- Cuando jugaba en el Stade Rennais, conocí a un amigo que llevaba varios restaurantes y me gustó bastante ese gremio. Más tarde, en Sevilla, conocí a mi actual mujer, que se dedicaba también a la hostelería. Solo vivimos una vida: en el fútbol logré mis objetivos, y quería compartir un proyecto en común con ella. 

- ¿Volverás al mundo del fútbol en el futuro?  

- Nunca cierro las puertas. Es mi pasión. Estoy muy cerca. Me he dedicado al fútbol toda mi vida, pero ahora mismo estoy muy ocupado en sacar adelante mi empresa. 

- En Sevilla son muchas las voces que comparan a Clément Lenglet con Julien Escudé. ¿Crees que realmente guarda similitudes contigo?

- Monchi siempre tuvo ojos en el mercado francés y quizá por el buen rendimiento que pude dar, buscó en Lenglet un perfil parecido al mío, que fuera complementario a los defensas que ya había en la plantilla. Evidentemente es muy parecido, sí. Central, zurdo, francés, con buena salida de balón... Juega muy bien y seguramente tenga mucha continuidad en el Sevilla FC.

- ¿Crees que tiene margen de crecimiento para llegar a ser un central de referencia en el fútbol europeo?

- Para él, después de venir de un equipo como el Nancy, llegar al Sevilla FC ya ha supuesto un paso muy importante para ser más grande en su carrera. Y está consiguiéndolo. Es titular, se lesiona poco y tiene una gran mentalidad competitiva. Reúne todos los requisitos para poder ser un referente en el futuro. 

"Lenglet reúne los requisitos para poder ser un referente en el futuro:
es titular, se lesiona poco y tiene una gran mentalidad competitiva"

- Para muchos sevillistas y expertos, el mejor Sevilla FC de la historia fue el de la 2006-07... ¿Qué tenía de especial aquel equipo? 

- Antes de todo, tengo que decir que el Sevilla FC nos dio la gloria a los jugadores. Nos otorgó fama y prestigio internacional a cada uno de nosotros. Era un equipo que proyectaba alegría en el campo, fuerza en ataque, potencia defensiva y contaba con sobrada calidad técnica. Por todo esto, ganamos tantos títulos en tan poco tiempo.  

- ¿Hubo algún secreto para tanto éxito?

- Fue un conjunto de muchas cosas. Es difícil de explicar. Primero, la visión de Monchi para fichar a una serie de jugadores que, a priori, podían complementarse. Todos jugadores con hambre de títulos. A eso se sumó una afición que tenía la expectativa de ver a su equipo algún día entre los grandes, y un buen entrenador como Juande Ramos, que logró sacar lo mejor de nosotros. Teníamos la sensación de que en el campo cada uno sabía bien su tarea. Nos respetábamos fuera y dentro del terreno de juego. Y luego la calidad de todos terminó por confeccionar un equipo potente. 

"¿El secreto de nuestro éxito? La visión de Monchi, jugadores con hambre de títulos, una afición con expectativas y un buen entrenador"

- Mójate sobre un debate muy latente en la Sevilla blanca y roja. ¿Cuál ha sido el mejor Sevilla FC? ¿El vuestro o el de Unai Emery?

- Unai Emery hizo algo excepcional: ganar tres Europa League consecutivas. Nosotros logramos dos, pero también otros títulos muy importantes como la Copa del Rey o Supercopas de España y de Europa. Los años pasan, los futbolistas son distintos... No me gusta comparar. Lo importante es que ambas etapas han quedado grabadas en la historia del Sevilla FC. 

- Faltó la guinda de aquella Liga... ¿Estás de acuerdo con quienes piensan que se perdió el título por el arbitraje contra el Mallorca en la penúltima jornada?

- No. Los actos dictan que todo se resuelve en los dos últimos partidos del campeonato, pero la realidad es que la Liga se juega desde la primera hasta la última jornada. Si hubiéramos hecho mejor las cosas quien sabe si hubiésemos llegado campeones a Mallorca, pero al final todo se aprieta y nos quedamos con lo último. Y no es así. Evidentemente, existió frustración porque éramos el Sevilla FC y eso lo hacía más difícil. Fue doloroso. Pero echar la culpa al arbitraje es injusto. Los partidos se ganan en el campo, durante noventa minutos. Son cosas de la vida.


"Culpar al arbitraje de Mallorca es injusto. Si hubiéramos hecho las cosas mejor, quien sabe si hubiésemos llegado como campeones a Mallorca"

- ¿Qué recuerdo guardas de Antonio Puerta?

- Era un tío alegre. Siempre estaba contento. Venía por la mañana a la Ciudad Deportiva cantando. Tenía la identidad propia del andaluz, sevillano y sevillista. Fue, evidentemente, el trago más doloroso para nosotros, que lo vivimos desde dentro. Y para todo el sevillismo. Me quedo con su imagen de juventud. De alegría.

- ¿Quién fue el mejor jugador con el que jugaste en el Sevilla FC?

- El que más me impactó fue Daniel Alves por su alegría en el campo. Un tipo muy competidor, con una gran calidad técnica y una enorme fuerza física. Era incansable. A la vista está la proyección que ha tenido. Cuando le veía junto a Jesús Navas me ponía en la piel de nuestros rivales y pensaba en el sufrimiento que pasarían para pararles. ¡Imagínate! ¡Eran dos bombas! Al igual que Adriano con Puerta... 

"Cuando veía a Daniel Alves junto a Jesús Navas, me ponía en la piel de nuestros rivales y pensaba en el sufrimiento que pasarían para pararles"

- Qué pareja formaste con Javi Navarro...

- Era increíble. Apenas teníamos relación fuera de nuestra profesión, pero en el campo nos entendíamos con solo mirarnos. Teníamos mucha química. Aprendí muchísimo de él. Era espectacular cómo movía a toda la defensa. Como hacía el fuera de juego. Dominaba todos los aspectos defensivos a la perfección.


- ¿Cuál fue tu mejor momento en el Sevilla FC?

- Sin duda, la semifinal contra el Schalke 04. Jugándonos una final. El estadio lleno... ¡Cuánto sufrimiento! Recuerdo a la gente llorando. Sabíamos que era nuestro momento. Y después del partido, cuando llegamos a la Feria, me preguntaba: "¿Dónde estoy? Estoy viviendo un sueño". ¡Habían pasado solo unos meses desde que llegué a Sevilla y no podía creer lo que me estaba pasando!


- ¿Qué recuerdas de los momentos previos a aquel encuentro?

- Los momentos de mayor tensión se viven antes de los partidos. Recuerdo que había una chispa especial. Todos unidos. Como toros. Palop gritaba desgañitándose. Nos sentíamos gladiadores. Escuchábamos a todo el estadio como una bombonera desde dentro del vestuario. Pensábamos: "Hoy nos dejamos aquí hasta la piel. No podemos perder". Teníamos una sensación de invencibilidad que nunca jamás volví a sentir.  

"Antes del partido contra el Schalke 04 había una chispa especial. Teníamos una sensación de invencibilidad que jamás volví a sentir"

- Y después llegó Eindhoven...

Fíjate. Unos meses atrás estaba en el Ajax, donde no jugaba, y cuatro meses después estaba disputando una final en casa de su eterno rival. Ganar de la forma que lo hicimos... Sinceramente, en aquella época no éramos conscientes de lo que habíamos hecho. También recuerdo como anécdota el follón que había en el vestuario a media hora de comenzar la final. Era increíble. No dejaba de entrar gente que no conocíamos de nada, y los brasileños, mientras tanto, haciendo un rondo. Eso nos generó una sensación de bienestar. Experimentamos una presión distinta.

- ¿Crees que el Sevilla FC puede llegar a ganar la Liga algún día?

- Es la lucha. Cada fin de semana es la Liga. Es la competición más difícil. Da la regularidad. Trabajas todo el año por y para la Liga. Luego hay otros factores necesarios como la unión y la chispa que tuvimos nosotros, que estuvimos a punto de ganarla. Ahora es más difícil. El Atlético también está ahí. Pero nunca se sabe. Si enganchas una buena dinámica, si respetan las lesiones, si todo el grupo está animado, si existen rotaciones... A mí me gusta este Sevilla FC. Tiene criterio. 

- ¿Te gusta esta plantilla entonces? ¿Crees que está compensada?

- Sí. Son jugadores con hambre. Y luego hay individualidades como Banega, la defensa me parece que es potente, un portero internacional... Tiene un buen conjunto. Creo que pueden hacer grandes cosas. En este comienzo de temporada estoy disfrutando viendo al equipo. Me gusta también N'Zonzi; tiene cosas de Keita. 

- ¿Añoras Sevilla? 

- Echo de menos mis paseos por el Paseo de Colón. El calor. La luz. La gente. Disfrutaba mucho de la ciudad. Sevilla marcó mi vida. Allí conseguí títulos, fui internacional y conocí a mi mujer. Después de vivir en Sevilla, supe que me quedaría en España porque, aunque ahora con mi proyecto hostelero estoy en Madrid, quería estar cerca de Sevilla. Quería quedarme con el recuerdo de ir a Sevilla para disfrutar de la vida, más que con el día a día del trabajo.


Carlos Sánchez
twitter: @cmsanchezt


 













 




 

viernes, 31 de marzo de 2017

Ni adiós ni hasta la próxima, Monchi

sevillafc.es

Querido León:

No he conocido el Sevilla FC sin ti. Soy preso de esta pasión que nos une desde aquella fatídica tarde de Oviedo. Intentaré ser muy sincero. Evité pensar ni un solo segundo cómo sería el momento de escribir estas líneas, aunque sabía que más pronto que tarde llegaría el día. Te confieso que hace ya algunos meses asumí tu partida. Más bien la digerí. Como pude. Como cualquier sevillista. Todos estamos de paso. Era una simple cuestión de tiempo. Ese tiempo que, inevitablemente, pasa factura a todos los mortales. Y tú eres humano, León, por más que algunos sigan empeñándose en alzarte a los altares reservados a los dioses divinos. Nunca te hizo bien esa magna distinción. Y más cuando pusiste toda una vida en manos del sentimiento que compartimos. Te daría las gracias por darme tanto, pero me da miedo quedarme corto. Ni siquiera sé expresar con palabras todo cuanto me diste. Todo cuanto nos diste. A mí y a todo el sevillismo. Ni siquiera sabría decirte cómo me siento ahora mismo. Si solo es fútbol, ¿verdad?

Me alegro de corazón de que al fin emprendas una nueva aventura. Bien sabes tú que se tratará tan solo de un romance pasajero, que el amor de tu vida tiene nombre y apellidos: Sevilla Fútbol Club. Aquella fotografía del pasado verano en aquel restaurante Vips de Sevilla me removió por dentro. Me conmovió. Cuánto te entendí. Cómo te entendí. Y eso que ni siquiera te conozco personalmente. Pero te entendí. Quizá porque en la distancia también he vivido mil y una noches con el deseo impuro de alejarme de este amor que nos da la vida y nos la arrebata a partes iguales. Porque cada derrota duele como un disparo en el esternón. Como el llanto de una madre. Como el martillo de la injusticia. Y tú además has sido, durante casi treinta años, partícipe directo y responsable de todo lo bueno y lo malo que le ha pasado al Sevilla FC. ¡Cómo no entenderte! Si sé de buena tinta que lloraste como un niño cuando nos secuestraron los demonios y nos llevaron a la fuerza a los infiernos, y que apenas disfrutaste después de cada victoria porque en tu mente solo habitaba tu autoexigencia para ascender siempre un escalón más. 

Espero que seas muy feliz. Al menos tanto cuanto me hiciste a mí. Tanto como cuando nos llevaste a Eindhoven a tocar el cielo con la yema de los dedos. Te debemos una vida, León. Que disfrutes allá donde vayas. Que vivas. Me dolerá verte con un gorro de lana con otro escudo cuando llegue el momento. Me dolerá horrores. Pero me sentiré en paz. Por fin. Porque al fin descansarás. Hay muchas formas de descansar: una de las más efectivas -dicen- es poner tierra de por medio cuando la pasión desgasta. Y hablo solo de tierra, porque en lo intangible a mí nadie me engaña. Eres alma del Sevilla FC del que me enamoré. De muy pocos podría afirmar algo así. Dejas atrás un inmenso legado, forjado por el sudor de tu frente y la sangre 'colorá' de tu corazón. Una obra irrepetible, mucho más allá de todos los títulos que llevan grabado a fuego tu nombre. Un Sevilla FC fuerte. A la altura de su historia. Por fin podrás recuperar a la persona que se tragó el Director Deportivo; por fin podrás ejercer tu profesión con la suficiente distancia. Eras y eres humano, León. Y pobres de aquellos pocos que todavía piensan que te mueve el olor de la plata, cuando fuiste tú quien nos acostumbraste a su tacto.  

Ni adiós ni hasta la próxima. 
Se va el Director Deportivo; queda por siempre el guardián de Nervión.

Carlos Sánchez  
twitter: @cmsanchezt 

 

miércoles, 29 de marzo de 2017

Nico Olivera: "Me emocionaba como un niño cada vez que pisaba el Sánchez-Pizjuán"


Otoño de 2000. Suena Bob Marley en la megafonía del Ramón Sánchez-Pizjuán y ondean banderas de Jamaica en Gol Norte. Todos esperan al cuarto poder tras Roberto Alés, Monchi y Joaquín Caparrós. Ante ustedes... Nico Olivera, el gran artífice en el terreno de juego del último ascenso del Sevilla FC a Primera División. Ahora, 17 años después, estrena nuevo reto en su Uruguay natal como Asesor Deportivo e Institucional de Defensor Sporting, el club de su vida. Allí quiere importar el modelo de dirección deportiva que implantó su homólogo Monchi en Nervión. Ni olvida ni pretende hacerlo. Sevilla ocupa un rincón privilegiado en su corazón. Un tipo de '11', como el dorsal con el que siempre se le recordará en Sevilla.

- Pregunta: - En el verano de 2.000, el Sevilla FC estaba sumido en una gran crisis institucional y deportiva. ¿Cuál fue la clave para ascender aquella temporada?

- Todos sabíamos la historia del Sevilla FC. Habíamos descendido por un cúmulo de circunstancias y había que reconstruir nuevamente la mentalidad y la ilusión para devolver al Sevilla FC donde merecía estar. La clave primordial fue el grupo humano que hubo en ese vestuario. Fuimos a entrenar desde el primer día con la responsabilidad de que había que ascender. Y fue fundamental, por supuesto, Joaquín Caparrós, un motivador nato. Nos convenció de qué había que hacer en todo momento. Nos sentimos como una familia aquel año

- Roberto Alés, Monchi y Caparrós. ¿Qué aportaron cada uno?
 
- Roberto Alés era una persona encantadora. Tendrá todo mi respeto y mi agradecimiento de por vida. Me ayudó y me arropó siempre; Monchi es sevillista. Más que nadie. Aportó tranquilidad al equipo. Más que una plantilla, se preocupó de crear un grupo de buenas personas. Y Caparrós nos aportó conocimientos futbolísticos, pero, sobre todo, convencimiento. Nos enseñó a entrenar y a competir al máximo. Los tres se preocuparon de que viviéramos en un clima extraordinario. Fueron fundamentales para el crecimiento que ha experimentado el Club.

- ¿Quiénes eran los líderes del vestuario?

- Obviamente Pablo Alfaro y Prieto por el peso que tenían. Prieto era nuestro capitán y ejercía como líder. Nunca olvidaré el detalle que tuvo conmigo esa temporada. En un partido en el Sánchez-Pizjuán, en el descanso, me dijo: "Toma el brazalete. Eres el capitán del Sevilla FC". Me emocioné. Fue la primera vez que porté la cinta de capitán. Un orgullo más como sevillista.

"Prieto me dijo en el descanso de un partido en el Sánchez-Pizjuán: 'Toma el brazalete. Eres el capitán del Sevilla FC'. Me emocioné"

- ¿Cuál es tu mejor recuerdo como sevillista?

- Más allá del ascenso, me emocionaba como un niño cada vez que pisaba el Sánchez-Pizjuán y toda la grada coreaba mi nombre. Era una motivación extra. La gente me daba todo su cariño. Luego recuerdo varios partidos memorables como el 1-3 al Betis, en el que marqué dos goles y regalé una asistencia. O el gol contra el Atlético o el partido definitivo contra el Tenerife. Y mi primer hat-trick contra el Leganés. Pero me quedo con la comunión que mantuve con la gente durante toda mi estancia. Sevilla fue una experiencia única para mí.   

- ¿Qué significa el Sevilla FC para ti?  

- Mucho. Soy hincha desde pequeño de Defensor Sporting, pero el Sevilla FC es diferente. Me hizo valorar otras cuestiones en la vida. Me abrió la mente para experimentar otras cosas en un mundo diferente para mí. Lo valoro más que todo lo bueno o lo malo que me pasó deportivamente allí. Me decían que era un sevillano más. Sevilla siempre estará en mi corazón. Me encanta la ciudad. Su gente. Viví muchas navidades, hice muchos amigos fuera del fútbol. Me dio más de lo que podía imaginar. Desde el primer momento que aterricé en Sevilla, sentí que mi compromiso iba mucho más allá de lo meramente deportivo. 

"El Sevilla FC es diferente. Me hizo valorar otras cuestiones en la vida. Lo valoro más que todo lo bueno que me pasó deportivamente allí"

- ¿Y los Biris?

- Representan pasión, emoción, motivación y, obviamente, un sentimiento inigualable. Siempre mostraré mi respeto hacia ellos porque siempre me alentaron a mí y al equipo. Cuando les escuchaba o les miraba, me contagiaban. Era increíble. Quiero agradecerles todo el apoyo que me dieron. Nunca olvidaré aquel tifo con la bandera Rasta, los colores del Sevilla FC y Bob Marley en el centro. Pablo Alfaro se acercó a mí en una ocasión y me dijo: "Creo que no hace falta nada más para que te motives, ¿verdad?". Fue tremendamente emocionante. 

- ¿Qué opinión tienes de la situación actual que viven los Biris?

- Es un tema complejo y más viviéndolo desde la distancia. Siempre recordaré a los Biris con mucho cariño por todo lo que transmiten y le dan al Sevilla FC. Es un aporte más para los jugadores dentro de la cancha. Íbamos a otros campos y parecía que estábamos en casa. Jugábamos con doce jugadores siempre. Nos daban fuerza. Me entristece que a un estadio como el Sánchez-Pizjuán le falte el colorido de los Biris. Por supuesto, siempre con la bandera por delante del "No a la violencia". Es una cuestión muy profunda. Ojalá que Directiva y Biris vuelvan a encontrarse.

"Los Biris nos daban fuerza. Jugábamos con doce. Me entristece
que a un estadio como el Sánchez-Pizjuán le falte su colorido"

- ¿Qué ocurrió para que te marcharas del Sevilla FC?

- Que eligieron por mí. Confié en una serie de personas que me fallaron. Me quitaron la ilusión de poder seguir mi carrera en el Sevilla FC. Por dos veces. La primera cuando estando concentrado con Uruguay en el Mundial de Corea y Japón en 2002 decidieron unilateralmente que cambiara de aires y rechazaron la oferta de renovación que me presentó el Sevilla FC. Me ofrecían cuatro años más de contrato e incluso no quise escuchar hablar de un interés del Barcelona por mí. Y, cuando regresé a Sevilla, resultó que no tenía equipo, y firmé, a falta de una semana para el cierre del mercado, por el Valladolid. 

"Me quitaron la ilusión de poder seguir en el Sevilla FC. Por dos veces. Confié en una serie de personas que eligieron por mí"

- ¿Y qué pasó entonces?

- Que el Sevilla me planteó regresar un año después e imagínate... Recobré la ilusión, pero quienes me representaban decidieron rechazar otra vez al Sevilla FC, por segunda vez, y llegaron Darío Silva y Germán Hornos. Fue muy doloroso. Aún así, mi estancia en Valladolid fue bastante buena, y después me marché al Córdoba. Me convenció Francisco, centrocampista del Sevilla FC en aquella temporada 2000-01. Mi problema fue que quise ser agradecido con quienes me trajeron a Europa.




- ¿Sigues al Sevilla FC en la actualidad? 

Sí, claro. Por supuesto. He visto los partidos de Liga y los de Champions League. Y todas las finales de la Europa League. Siempre estoy en comunicación con gente de Sevilla y me informo por las distintas redes sociales. 

- ¿Qué opinión te merece Jorge Sampaoli?

- Entiendo que es un entrenador capaz. Además, el precedente de la selección de Chile le da autoridad. Además de otorgarle una identidad, la hizo campeona de América. Ahora en el Sevilla FC está intentando aplicar su idea. Los partidos que he podido ver me han parecido muy atractivos. Pero, en definitiva, importan los resultados. Ha hecho un buen trabajo hasta ahora, pero creo que necesita más tiempo para alcanzar el juego que pretende.

- ¿Crees que el bajón del Sevilla FC puede deberse a una cuestión de cansancio mental tras estar tanto tiempo a la estela de los dos grandes?

Claro que es una cuestión psicológica y mental. Ha habido mucha presión, había que minimizar al máximo los errores. De repente, el Sevilla FC generó una ilusión tremenda a sus aficionados por su trayectoria esta temporada. Y al mismo tiempo que se convenció, se exigió mucho más. Y cuando piensas que puedes alcanzar el éxito, puede llegar un bajón que es totalmente lógico y normal. Cuando uno gana siempre, tiene el nivel de concentración altísimo, pero cuando fallas... Ahí es cuando los Biris se echan de menos también. ¿Entiendes?

- ¿Ves al equipo capacitado para aguantar la tercera plaza?

- Pienso que el Sevilla FC va a tener que acostumbrarse a este nuevo panorama rápidamente. Hacer borrón y cuenta nueva. Empieza una nueva liga. Una liga diferente. Un mano a mano con el Atlético de Madrid. El Sevilla FC tiene que buscar el tercer puesto. Mantener la motivación y la concentración. Las circunstancias han llevado a este lugar y hay que volver a empezar. 

- ¿Cuál es el techo de este Sevilla FC?

Yo sueño y pienso que el Sevilla FC puede ganar una Liga algún día. Ha demostrado en todos estos años una personalidad y una identidad deportiva importantes hasta el punto de ser referente en el fútbol español. Entonces siempre va a tener esa inspiración de buscar nuevas competencias. Es una cuestión de tiempo y de planificación. Y también de momentos. Pero me gustaría ver a un Sevilla FC campeón de Liga como pudo hacerlo el Atlético de Madrid. 

"Sueño y pienso que el Sevilla FC puede ganar una Liga algún día.
Ha demostrado una gran personalidad en todos estos años"

- Y por último... ¿Algún mensaje para el sevillismo?

-  Agradecer al Club y a todos los sevillistas el cariño que me dieron. Me ayudaron a seguir formándome como persona. Y decirles que más allá del tiempo que pasó, el Sevilla FC está y estará siempre en mi corazón. El cariño sigue latente mutuamente. Soy un sevillano más en la distancia. Deseo lo mejor para el club y para su gente. Y, como tantos otros, repito que sueño ver campeón de Liga a este Sevilla FC. Un fuerte abrazo para todos los sevillistas... 

Carlos Sánchez
twitter: @cmsanchezt


A continuación, les adjunto el post homenaje que dediqué a Nico Olivera el día que puso punto y final a su estapa como futbolista:
http://sevilla530.blogspot.com.es/2016/12/nico-olivera-uno-de-los-nuestros.html


Agradecimientos: Roberto Torres (ayudante de producción).